Dentro del programa de actividades de la semana santa la Asociación Cultural preparó para el sábado 7 de abril por la mañana un taller de cocina. El acto se desarrolló en las cocinas del antiguo colegio donde se prepararon las tradicionales “orilletas” o “flores” Las “orilletas” o “flores” son un dulce típico de la zona, Alpuente y sus aldeas, que se servía en ocasiones especiales como bodas y semana santa. Se aderezaban con miel o azúcar.
Consuelo Herrero nos enseñó cómo elaborar este tradicional postre, la forma de preparar la masa, ni demasiado consistente ni demasiado líquido, como calentar el aceite, los ingredientes. Al final del artículo adjuntamos la receta.
Por la tarde Marta en los bajos de la Casa de la Cultura preparó la animación para los chavales. Pintó la cara de los «peques» y nos amenizó la tarde con canciones y bailes. Durante el acto se sirvió el chocolate que se prepararó un poco antes en las cocinas del colegio y el público pudo degustar los dulces preparados esa mañana. Desde esta página queremos agradecer a todos vuestra asistencia y colaboración así como dar las gracias al ayuntamiento de Alpuente y a su alcaldesa, a Eva a quien molestamos en un día festivo para que diera el bando, a Tomás que nos abrió los bajos de la Casa de la Cultura. Por supuesto este acto no hubiera sido posible sin el infatigable trabajo de nuestro vicepresidente José Bueso, y sus colaboradores Salva Martí, Sonia García, María José Debón, Carlos, agradecer a Consuelo Herrero que se prestara a enseñarnos a confeccionar este delicioso dulce y finalmente pero no por ello menos importante a todos los que nos ayudaron a servir el chocolate y a Mari Carmen y Chola que realizaron la ingrata tarea de limpiar los cacharros y supervisar la cocina para dejarlas en perfecto estado






































Sin embargo los molinos han traído cosas buenas para el Alpuente, sus aldeas y los pueblos de la serranía. Se han mejorado pistas, se han trazado nuevos caminos y asfaltado algunos. Se han ensanchado las carreteras locales que unen las aldeas y se ha mejorado el pavimento. Durante meses han trabajado varias brigadas de operarios en la zona y han acudido a los bares y a los comercios locales, han alquilado casas, y algún alpontino hasta ha encontrado trabajo. Por otra parte los molinos prometen ser una fuente de ingresos para el consistorio local. En un panorama económico arrasado por la crisis del ladrillo la explotación de las minas ha caído a cero. Así esta nueva fuente de ingresos puede compensar la pérdida de la anterior. Pero… además de todo esto descubro una mañana de invierno con los ojos como platos que mi conexión a Internet que en Alpuente iba a “pedales” va como un “tiro” Veo en la ventana de mi conexión que las siglas GPRS se desplazan a WCDMA y más tarde a HSPDA y la luz del “pincho” se pone azul como una estrella de primera magnitud. Soy capaz de descargar archivos de 5 megas en pocos segundos. Consultar el correo, la prensa, conectarse a pubmed o consultar bibliografía ya no resulta una tarea tediosa y agotadora. ¿Y qué tiene que ver esto con los molinos? En mi mente se enciende una bombilla. Los molinos precisan control remoto. Hay que pararlos, ponerlos en marcha, orientarlos, hay que vigilar que no se calienten en exceso. Así que la conexión que teníamos antes GPRS era absolutamente ineficaz. Se necesista una HSPDA (high speed packet data Access) Me pongo en contacto con el ayuntamiento para confirmar mi sospecha pero me dicen que no pueden confirmarlo. Y que tan solo saben que se han introducido modificaciones en la antena de telefonía. Sin embargo yo quiero seguir pensando que “no hay mal que por bien no venga”




