Jul
13
2013

Cierra La Taifa

LaTaifa

Todo el mundo en Alpuente conoce el restaurante La TAifa. La Taifa es un restaurante que fundaron y crearon Quique y Pepa allá a principios del año 2000. Compraron una casa en ruinas, una casa por lo que nadie daba un duro, una auténtica ruina y con imaginación, buen gusto y mucho dinero… tal vez demasiado dinero consiguieron transformar una ruina en uno de las casas más bonitas de Las Eras. Todos los elogios para valorar lo que hicieron no son bastantes. Solamente si uno ha visto con sus propios ojos el lugar que ellos eligieron para establecer su restaurante se pueden entender mis palabras. Consiguieron iluminar espacios interiores oscuros y crear un ambiente acogedor que invitaba al reposo, la lectura y la conversación íntima. Durante algunos años Pepa y Quique estuvieron al frente de su nuevo negocio y derrocharon trabajo, esfuerzo e imaginación. Sin embargo las cosas se torcieron. Precisar cuando las cosas empezaron a ir mal ta mpoco tiene demasiada importancia para el lector.

Años más tarde recogieron el testigo Loles y Jose. Desde el primer día demostraron ilusión, imaginación en su cocina y un trato exquisito con sus clientes. Así aunque la cocina de Pepa y Quique tenía un sello singular y creativo la de Jose y Loles, pegada a la cocina de la zona, derrochaba buen gusto y un precio muy razonable para los malos tiempos que corrían. Sin embargo los números no salían. Y cada fin de semana Loles y Jose dejaban su trabajo habitual y se sumergían en la Taifa para preparar sus exquisitos platos y cuidar de sus huéspedes. El esfuerzo era importante así que la recompensa debía serlo también. Porque además Loles y Jose tenía una familia de la que debían cuidar. Sin embargo después de muchos meses de trabajo Jose y Loles fueron conscientes de que el negocio no daba para más y que por mucha imaginación, trabajo y esfuerzon que derrocharan existían unas limitaciones intrínsecas al propio negocio, a la localización del mismo, a la situación del pais.

Loles y Jose han sido colaboradores de esta asociación y han contribuido también con los dinobikers, la peña ciclista local y han estado comprometidos con Alpuente ofreciéndonos cada fin de semana lo mejor. Disfrutar de sus platos era todo un placer y en La Taifa uno se sentía como en casa. Por nuestra parte hemos tratado de ayudarles en lo posible acudiendo con regularidad a su restaurante y organizándo los actos familiares o comidas de amigos en su local. Sin embargo todo esto no ha sido bastante y lo sentimos. Lo sentimos porque uno no se encuentra todos los día con personas como Jose y Loles,  profesionales, trabajadores, generosos. Y lo sentimos porque Alpuente no solo pierde un magnífico restaurante sino a dos personas valiosas que sin duda ayudaban a levantar esta zona rural y hacían que muchas valencianos vinieran a Alpuente a conocer su cocina y alojarse en su hotelito.

Desde aquí Jose, Loles, Pepa, Quique, os queremos dar las gracias por todo lo que habeis hecho.

Hasta siempre.

 

Sobre el Autor: Eduardo Escartí

Eduardo Escartí es médico desde 1975 y especialista en Gastroenterología desde 1984. Ejerció en varios Hospitales públicos hasta el año 2000. Desde entonces hasta su jubilación en 2019 ejerció en su clínica privada y la actividad hospitalaria en el Hospital Quirón de Valencia. Autor de dos libros para pacientes de enfermedad inflamatoria y Sindrome de Intestino irritable. Su primer contacto con Alpuente surge en 1993 de manera casual y desde entonces no dejó de maravillarse de la belleza del lugar y de la bonhomía de los alpontinos. Ejerció como presidente de la asociación desde 2010 hasta 2013.

3 Comentarios Añade un comentario

  • Sorpresa, ha sido lo que me he llevado al leer la noticia del cierre de la Taifa. Yo conocí la casa antes de empezar las obras, la conocí de la mano de Pepa y Quique, conocí todo el recorrido de la obra, me transmitieron toda la ilusión y mas que derrochaban, viví la Taifa desde la primera linea que me concedía su amistad, disfrute de su cocina desde la cercanía y familiaridad. Fui conocedor de todo el recorrido hasta el cierre, con todas sus angustias, dudas y quebraderos de cabeza que les supuso, y me lleno de tristeza su cierre, porque daba la sensación de derrota económica, pero sobre todo personal. Me alegró que volviera a abrir sus puertas y al conocer a Loles y Jose pensé que esa casa volvía a tener alma, porque solo alguien especial como ellos, con un encanto diferente podía volver a dar vida a un lugar como este. Y hoy cuando vuelvo a conocer la noticia del cierre me vuelve a invadir la tristeza. Cuantos recuerdos, buenos momentos, cuantas comidas y cuantas veladas pasadas en este casa. Cuantas sensaciones vuelven a echar el cierre. Lo siento por vosotros Loles y Jose y lo siento de nuevo por Pepa y Quique y ojala que la casa vuela a elegir a nuevas personas que nos permitan disfrutar de ese remanso de paz que hay en esta casa y de esos manjares que han salido de su cocina. De todas formas siempre os echaré de menos, Pepa y Quique, Loles y Jose. Un abrazo.

    • Hola John:
      Gracias por tu comentario. Sí, yo también me sorprendí desagradablemente. Es una lástima perder un sitio tan agradable y a unas personas tan entrañables.
      Saludos.

  • Yo conoci a Jose y Loles,estuvimos alli un finde,y la verdad que nos cautivo el lugar. Era precioso no tengo palabras…la obra maestra de aquel lugar. Que buen gusto tubieron al hacer y decorar esa casa. Y bueno Jose y Loles fueron superamables,nos hicieron sentir como en casa. Es una lastima que tengan que cerrar ese lugar,les deseo todo lo mejor. Saludos de Agus,Ana,Lola y June.

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